Hacia un cambio en los modelos de formación

La jornada “De la Formación al Entrenamiento. La transferencia de la formación al puesto de trabajo y el impacto en el negocio”, que ha organizado AEDIPE CENTRO en el Salón de Actos de la Mutua Madrileña, ha permitido escuchar a uno de los mayores expertos mundiales –si no el que más- en entrenamiento empresarial, Roger Schank.
Flanqueado por José Manuel Casado y Santiago Barajas, Schank ha presentado una alternativa innovadora a los actuales modelos educativos y formativos.
No ha venido mal la introducción de José Manuel Casado, provocadora pero no por ello menos realista. La dificultad para los responsables de la función de conectar su actividad a las variables de negocio y de medir y por lo tanto demostrar el retorno de las inversiones en formación es una aberración tan grande como la incoherencia entre el discurso de los máximos responsables de las organizaciones a favor de la necesidad de desarrollar las habilidades directivas y su propensión a reducir de un plumazo, y sin aparente sentimiento de culpa, los recursos destinados a la capacitación de sus empleados. Aquí hay para todos, y hay que agradecer a Casado su claridad y valentía por señalar con el dedo, cuando habla y cuando escribe, cosas tan evidentes.

El discurso de Schank no carece de argumentos elementales por obvios: no se puede enseñar lo que no se quiere aprender, por lo que es imprescindible considerar de verdad las necesidades y motivaciones de los agentes implicados; pero también hay que introducir en el proceso de entrenamiento el papel que se merecen las recompensas, no necesariamente económicas.
Donde va más allá Schank es al despreciar el resto de variables habituales en las acciones formativas, algo así como que viene a ser inútil todo lo que se haga para tratar de enseñar a la manera tradicional. Incluso el concepto de “transferencia de conocimiento” es cuestionado. Lo verdaderamente eficaz es abordar la mejora de los procesos cognitivos buscando la acción sobre experiencias reales, forzando el error para identificar y superar las carencias, en el momento adecuado y de manera contingente a las necesidades de las empresas y las posibilidades de las personas. Algo difícil y caro.
Estamos hablando de más que de un reenfoque en el diseño de las acciones formativas. Es un cambio de paradigma. Schank tiene un discurso rompedor. En su web y en su blog torpedea los fundamentos del sistema educativo y propone un uso muy contingente de la tecnología, como palanca de innovación, y no como herramienta cosmética.
Queda por ver la aplicabilidad y fiabilidad de este modelo. Ya hay experiencias reales en nuestro país, la Universidad La Salle acaba de lanzar un programa MBA orientado a potenciar los procesos de pensamiento mediante la experiencia.
Pero ¿están las empresas dispuestas a renunciar a modelos “paquetizados” y a pensar e invertir en el desarrollo de acciones formativas de acuerdo a sus necesidades? ¿a disciplinarse para dejar de pedir “píldoras” milagrosas esperando cambios en el corto plazo? ¿necesita nuestra sociedad un cambio de esta naturaleza, o nos debemos conformar con lo que hacemos y lo que tenemos? ¿sabrán los responsables de formación vincular los resultados de su trabajo a los resultados de sus organizaciones, utilizar las palancas que provocan el cambio en el comportamiento humano, y exigir a los máximos responsables de las empresas y a sí mismos esta cambio de paradigma?
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Por fin lo dice alguien que tiene credibilidad:
“La función de conectar su actividad a las variables de negocio y de medir, y por lo tanto demostrar el retorno de las inversiones en formación, es una aberración”.
http://www.fractalteams.com/ebook_falacias/falacias-management-cuantofenia-matematicas-ficcion.html
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